Esta frase es más que conocida: vivimos tiempos excepcionales. Y no solo por la situación mundial actual, sino incluso por cuestiones ambientales. El mal tiempo es esperado durante la temporada invernal, pero las nevadas cayeron por sorpresa en España. Este tipo de eventos no solo dan un aspecto bonito al entorno, sino que también entrañan riesgos. Para quien no está acostumbrado a moverse con la nieve y el hielo, puede ser una trampa peligrosa. Ahora bien, ¿esto lo cubre el seguro o qué puedes esperar al respecto?
Indemnizaciones por catástrofes naturales
El Consorcio de Compensación de Seguros o CCS, está adscrito al Ministerio de Asuntos Económicos y de Transformación Digital. Su labor consiste en indemnizar por daños causados debido a catástrofes naturales. Pero hay una condición importante: solo si la persona afectada y sus bienes dañados estén asegurados al ocurrir los daños. Es así que este tipo de eventos meteorológicos que den lugar a que se haga efectivo el CCS están legislados sobre el “seguro de riesgos extraordinarios”.
Los fenómenos que ocupan este apartado incluyen: embates marítimos, inundaciones, terremotos y tornados. También cuando se trata de tempestades de viento (rachas de viento a velocidades mayores a 120 km/h). ¿Y qué ocurre con las nevadas, como aconteció en Madrid? Ahí sí que hay un problema, porque sencillamente no las cubre como riesgos extraordinarios. Esto significa que daños a personas, daños materiales, pérdida de ingresos, lucro cesante, NO recibirán indemnización.
¿Qué hacer en el caso de afectaciones por nevadas?
Si es tu caso y cuentas con un seguro, debes acudir con tu aseguradora. Esta será la encargada de atender tu reclamo… siempre y cuando esa cobertura esté incluida en el contrato firmado. Volviendo al CCS, lo que en dado caso puede indemnizar, es que a resultas de una nevada haya inundación, embate de mar o tempestad de viento (<120 km/h). Pero no cubrirá daños producidos por la nevada ni su inmediata transformación en hielo. No importa si ocurrió una caída de árboles, hubo un alud o desplazamiento. Solo si se inundó el terreno por el deshielo posterior.